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¿Qué es un Trinacrio?

El trinacrio es un dibujo o diseño asociado a cerámica prehispánica, que ha sido hallado en los valles centrales de Chile, relacionado a patrones que se distribuyen por gran parte del cono sur americano (Latcham, 1927).

Investigadores han denominado a la figura como trinacrio, por tener tres aspas o patas en torno a un eje central siguiendo al investigador Oyarzún (1911), quién lo nombró así por tener un parecido la figura al emblema de la trinacria de los antiguos griegos, la actual isla de Sicilia, en Italia.

Trinacrio. Diseño prehispánico.
Fuente: Museo chileno de arte precolombino
http://chileprecolombino.cl/en/coleccion/escudilla-bicroma-trinacrio-2/

El trinacrio ha sido encontrado en mayor número en los valles centrales de Chile, como la cuenca del río Maipo y del río Aconcagua y en menor medida en el valle del Limarí. Se asocia al desarrollo del grupo preincaico llamado Cultura Aconcagua.

Desde su descubrimiento ha llamado la atención a muchos investigadores, debido a su misterioso diseño. Se han formulado distintas hipótesis respecto a su origen, también distintos nombres se han propuesto, y finalmente se ha cuestionado si entraña algún significado o solo es producto de la circunstancia peculiar de esta cultura.  

Ricardo E. Latcham, fue uno de los investigadores que siguió su huella para encontrar un posible origen en otras tierras y culturas, que habrían influído en su desarrollo y estilo propio que desarrolló este diseño en la Cultura Aconcagua. Otros investigadores, han explorado intuitivamente su posible significado. Exploraremos aquí un posible significado que podría contener este especial diseño. ¿Imaginas qué imagen podría simbolizar?

Dibujo Trinacrio.
Fuente: Taller de grabado Aconcagua. http://encuentrodegrabadoresenaconcagua.blogspot.com/2018/06/blog-post.html

¿Cuál sería su origen?

El Dr. Aureliano Oyarzún en una conferencia dictada en 1911 sostiene la importancia de profundizar en el lenguaje simbólico que han legado los pueblos originarios prehistóricos en sus detalladas y pulidas cerámicas que hasta el día de hoy se conservan. Oyarzún establece que al no conocer los caracteres escritos, los pueblos originarios que habitaron lo que era el territorio chileno, actuaron de la misma manera que los pueblos de Perú y México y que hicieran con mayor maestría los egipcios: “se valieron de las pinturas para cultivar y conservar sus tradiciones o propagar sus ideas que les sugerían las necesidades de la vida o su religión […] representando el pensamiento escrito por medio de símbolos”. Por esto, “al estudiar un objeto de cerámica es preciso estar prevenido y buscar la intención con que fue modelado o dibujado”, pues , recuerda “escribir el proceso de la cerámica equivale a narrar la historia de la humanidad”.

Para el Dr. Oyarzún, “el  estudio íntimo de las formas y los dibujos de las vasijas de greda o de piedra que usaron los indígenas no se ha hecho todavía”, pero confía que las nuevas tendencias científicas nos guiarán a conocer el estado verdadero de su civilización. De esta manera, se interesa en un dibujo o forma particular de la zona Aconcagua y el valle del Maipo que poco antes él mismo había dado a conocer en 1910 un año antes en el XVIII Congreso de americanistas en Buenos Aires, y que denomina como Trinacrio por tener un parecido al símbolo del escudo de la Trinakria griega de la actual isla de Sicilia en Italia, derivado del latín Trinacrius, y este del griego antiguo Τρινάκρια, “de tres promontorios”, referido a la isla de Sicilia.

Algún tiempo después Ricardo Latcham, publica una investigación en 1927 que comienza a dar luces sobre el origen de este dibujo. Agrega que dos años antes de la publicación del Dr. Oyarzún, en 1909, Juliane A. Dillenius, presentó en el trabajo titulado Observaciones arqueológicas sobre Alfarería funeraria en La Poma, un dibujo tripartito que halló en la decoración de dos series de pucos o boles, procedentes de La Poma y de lncahuasi, en Argentina, respectivamente, pero que mostraban una sorprendente analogía entre sí, Latcham lo llamó trisquelión, del griego τρισκελής (triskelés) que significa “tres piernas”, siguiendo a la Dra. Dillenius.

El Trinacrio y sus variadas formas encontradas en los valles centrales de Chile.
Fuente: El Trinacrio o trisquelión en la alfareria chileno-argentina. (Latcham, 1927)


Según Latcham, para el Dr. Aureliano Oyarzún este trinacrio o trisquelión es considerado como “producto legítimo de la alfarería chilena, pero influenciados en sus rasgos fundamentales de ornamentación por la escuela peruana”. Mientras que la académica Dillenius no conociendo más ejemplares que los hallados en La Poma y en Incahuasi, concluyó que “la repetición de los dibujos en un lugar y otro, la aparición de un puco aislado entre la numerosa alfarería de La Paya, nos hace suponer que no sean de fabricación local, sino procedentes de otro lugar donde se fabricarían en masa según ciertos cánones y obtenidos por canje”. Finalmente, siguiendo la pista de nuevos pucos hallados en Ovalle, Latcham opina que uno de estos presenta un parecido al tipo de las regiones más centrales de Chile, mientras los demás de la región del norte demuestran una notable analogía con los de la Poma e Incahuasi.

El trinacrio en el norte de Argentina.
Fuente: El Trinacrio o trisquelión en la alfareria chileno-argentina.
(Latcham, 1927)

Para el investigador inglés Ricardo E. Latcham, es indudable que todos derivan del mismo motivo fundamental y se deben a las mismas influencias artísticas. Siguiendo distintos diseños en cerámicas, concluye como origen de estas manifestaciones, el arte chincha, que según este autor, “había permeado todo el arte indígena chileno, anterior a la llegada de los incas a este país […] Los mismos motivos son muy comunes en el arte diaguita-argentino y no hay duda que las mismas influencias chinchas eran tan repartidas en aquella región como en las provincias chilenas”.

Latcham, indaga cuál es el motivo original que derivó en variadas estilizaciones desde el arte chincha, detallando con muestras, “cómo comenzó la estilización del ave en el centro mismo de esta cultura”. Una figura “representa tres aves enlazadas por las patas formando una combinación que no deja duda respecto del origen de las estilizaciones que se han llamado trinacrio o trisquelión” (1927).

Luego, según su estudio, el diseño evolucionó “siguiendo un desarrollo distinto en cada nueva localidad donde después se estableció, en conformidad con la índole de la cultura local; pero sin cambiar el motivo fundamental. Así es que entre los diaguitas se dió preferencia a las formas curvas, en vez de las líneas rectas de la estilización chincha. En cambio, en Chile central, el desenvolvimiento siguió la forma angular de esta última, indicio que fue probablemente adquirido de influencias directas y no como irradiación de la cultura diaguita”.

Arriba trinacrio en los valles centrales de Chile y abajo su posible fuente de influencia en el arte chincha.
Fuente: El Trinacrio o trisquelión en la alfareria chileno-argentina. (Latcham, 1927)
Diseño encontrado en Cañete, Perú, posible fuente de influencia para el trinacrio Aconcagua.
Fuente: El trinacrio o trisquelión en la alfareria chileno-argentina. (Latcham, 1927)


Latcham cuenta que al consultar la Dra. Dillenius al profesor Capitan, sobre el tema, éste le comentó que “nunca había visto pucos iguales ni parecidos, no sé dónde colocarlos, a qué civilización atribuirlos; pero creo que también aquí los dibujos son intencionalmente simbólicos”. Añade que el Dr. Capitan, creyó que pudieron ser estilizaciones extremas de pájaros. Así también, la investigadora Grete Motsny en su Prehistoria de Chile (1981), interpreta estas figuras como “nidos de triángulos, rombos y ángulos abiertos y líneas paralelas, triángulos con pestañas y rellenados con líneas paralelas”, intuición que las vincula también a aves. Curiosamente, el Dr. Capitan y Grete Motsny no estarían errados en sus intuiciones, efectivamente según Latcham en su investigación, llega a la conclusión que son estilizaciones de pájaros originarios, llegando en más de una ocasión a afirmar que parecen loros. Si bien tienen muchas semejanzas, otras veces son cisnes o patos. Sin embargo, la abstracción permite difícilmente asegurarlo.

Significado

El Dr. Oyarzún fue el primero en plantear un posible significado atribuible a estos diseños “¿Qué se proponía el hombre primitivo de Chile al adornar sus vasijas con un signo tan uniforme y de naturaleza tan extraña? […] ¿Es posible interrogar al alma del indio de aquel tiempo para saber el significado de este símbolo?”

Para este investigador, “por la cantidad de ejemplares encontrados, no es atribuíble a la casualidad, sino que representa el Mito de la Tríada creacionista que fue importada por los primitivos pobladores provenientes del Perú. El creador, el Sol y el trueno presente en la mitología Inca, así mismo en este territorio también esta creencia se cultivó, como también tanto en Asia como América desde tiempos remotos”. Es por tanto, para el Dr. Aureliano Oyarzún, “un símbolo íntimamente vinculado al conocimiento teosófico que cultivaron los nativos de esta tierra, cuando sobrevino la dominación española”.

Durán y Massone establecen diferenciaciones regionales que se podría caracterizar como emblemáticas en la cerámica con el motivo trinacrio, en que existe una oposición entre las cuencas de los ríos Maipo y Mapocho con la del río Aconcagua, básicamente por el sentido de las aspas del trinacrio, orientándose preferentemente hacia la izquierda y combinada, es decir izquierda-derecha, para el valle de los ríos Maipo y Mapocho y mayoritariamente hacia la derecha en el valle del río Aconcagua (Durán et. al., 1991; Sánchez et. al., 1995). Del mismo modo, este principio organizativo se presenta en la disposición de los entierros de los cementerios al poder discriminar dos parcialidades diferenciadas por el número de ofrendas, además de la diferencia de orientación del trinacrio según sexos y edad (Sánchez, 1995, p. 49; Thomas el al., 1994).

Por esto, para algunos autores este diseño se transformó en un emblema característico de lo que con los años se denominó el complejo cultural Aconcagua. Así este motivo actuó como marca emblemática de la sociedad y un fuerte símbolo de unidad y cohesión social.

Ahora bien, siguiendo a Latcham, siendo este trinacrio efectivamente un “nido de pájaros”. ¿Tendría algún significado, intencional o no, esta representación? Podríamos guiarnos con la investigación de Marija Gimbutas en su libro El Lenguaje de la Diosa (1989) que aportaría un sentido a nuestro “nido” el símbolo de un pájaro desde el paleolítico europeo.

Concluye la autora que el ave o pájaro es una de las principales representaciones de la Diosa. El pájaro lo define comoprincipal epifanía (manifestación sagrada) de la Diosa como Donadora-de-todo, incluyendo la vida y la muerte, felicidad, y riqueza; alias de Destino. De esta manera, pájaros de agua, como patos, gansos o cisnes traen felicidad, riqueza, nutrición. Las aves de presa, representadas en buitres, lechuzas, cuervos o cornejas, son los augurios de muerte y epifanías de la Gobernante de la Muerte; los pájaros proféticos, cuclillo o lechuza, profetizan la primavera, el casamiento, y la muerte; los Pájaros del Alma (Paloma, Cuclillo, y otros pájaros pequeños) son los asientos de las almas de los humanos muertos.

“Los meandros, la letra ´V´, y los cheurones son sus símbolos. Ella se asocia con el número tres, como una fuente triple y con el martinete, su animal sagrado. Los cheurones múltiples, senos, y un símbolo de ojos y pico son los diseños decorativos típicos sobre jarrones asociados con ella. Ella fue adorada en altares caseros y templos desde el Neolítico temprano. Las V, llegan a ser el emblema de Diosa de Pájaro desde tiempos Paleolíticos Superiores, que luego derivó desde un triángulo (el triángulo púbico, la vulva). Un símbolo primordial en el manuscrito sagrado de la vieja Europa”.

Según esta descripción, el diseño del trinacrio en cuanto nido de aves, parece calzar más con un grupo de pájaros de agua, significando entonces, felicidad, abundancia y nutrición. El trinacrio sería entonces un indicador y anuncio de prosperidad, en cuanto, vegetación, agua, alimento y por tanto, sería un símbolo de la fertilidad y vida de éstos valles, incluso siguiendo a Gimbutas, este símbolo anuncia un valle de felicidad y riqueza.

Diseño Trinacrio.
Autor: Cabeza Gráfica.

Finalmente, tanto el nombre Trinacrio (tres promontorios), que refiere al escudo de la Trinakria griega de la actual isla de Sicilia en Italia, como la denominación propuesta por la Dra. Dillenius trisquelión, del griego τρισκελής (triskelés), cuya traducción es “tres piernas”, tienen una raíz griega y/o latina que no alude al significado de la figura propuesto por Latcham, que además, habría situado su origen en la cultura Chincha representando una abstracción de un “nido de pájaros” o “tres aves”.

Según Marija Gimbutas autora de El Lenguaje de la Diosa, el Pájaro, tiene un significado que lo retrotrae a la prehistoria humana. La Diosa Pájaro, en su triple acepción de Diosa, nos da vida, nos cobija, pero también nos quita la vida, es muerte. Sin embargo, en ese contexto, la muerte nunca es muerte, sino siempre es, a la vez, muerte y resurrección. Estas tres aves en su nido, simbolizarían, de esta manera, la fertilidad y prosperidad del valle regado por sus ríos, con árboles que dan sus frutos gracias a cursos de agua que atraerían finalmente la abundancia y diversidad de la flora y la fauna del territorio. ¿Son aplicables estos nombres e interpretaciones a estas latitudes?

Referencias:

Ricardo E. Latcham http://rchn.biologiachile.cl/pdfs/1927/1/Latcham_1927b.pdf
Dr. Aureliano Oyarzún http://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/MC0038381.pdf

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